CNT-AIT

Distribuir contenido
Actualizado: hace 31 mins 40 segs

Bakunin en España: los aliancistas y la difusión ideológica que no fue

Dom, 07/09/2014 - 12:43de la tarde

SUPLEMENTO | BAKUNIN INMORTAL

Según el jesuita Casimiro Martí (en Orígenes del anarquismo en Barcelona), antes y después del ciclo revolucionario de 1868 el movimiento obrero catalán se organizó o bien según el cooperativismo o bien según el reformismo socialista.

Carlos José Márquez-Álvarez | Periódico CNT

Ilustración: Kiko Makarro

Los cooperativistas respetaban el orden socioeconómico y consideraban utópico el concepto de emancipación de los trabajadores como clase. Los reformistas socialistas aspiraban a que el Estado regulara las relaciones en el Mercado frente a la neutralidad que habían establecido los liberales. Y los trabajadores buscaban mejoras laborales y profesionales, no una revolución que era asunto de una minoría militante. Debemos entender la última afirmación en un sentido abstracto que no implicaba crítica alguna al productivismo ni a su imposición a los trabajadores mediante el poder coactivo extraeconómico. De hecho, la tesis de Martí era una justificación del neo-corporativismo católico. Pero su obra significó sobre todo que se transformara en tópico historiográfico un argumento político cuya expresión más desarrollada y una de las primeras (si no la primera) la hizo Friedrich Engels en un opúsculo de 1873 (por supuesto, me refiero a Los bakuninistas en acción). A saber, que el movimiento obrero en España se había caracterizado desde sus orígenes por la antítesis entre un sindicalismo “sensato” y propio de la clase obrera nacional frente al anarquismo “irrealista” y extraño a la sociedad española.

Sin embargo, los conceptos políticos marxistas y bakuninistas tuvieron las mismas oportunidades de difusión mediante la prensa obrera tras el movimiento revolucionario de septiembre de 1868. La serie de decretos que dio el gobierno provisional revolucionario incluyó el de libertad de imprenta del 23 de octubre de 1868, por el que se abolió la censura. Y la Constitución de junio de 1869 reconoció también la libertad de imprenta como un derecho individual. Cierto que en la práctica las autoridades de provincias y municipios interfirieron por medios legales y extralegales en el ejercicio de la libertad de imprenta, que además quedó sometida a la legislación sobre orden público que el gobierno provisional decretó en julio de 1869 y que como los demás derechos individuales no quedó exenta de las suspensiones de la Constitución. Pero que se reconociera como un derecho por el Estado resultó en que el número de periódicos y revistas se incrementase en semanas de forma exponencial. También la de los sindicatos obreristas.

Aunque el incremento de la prensa a partir de septiembre de 1868 fue volátil, mediante las polémicas por carta entre militantes y la publicación de textos originales los conceptos políticos marxistas y bakuninistas se difundieron entre los miembros de los sindicatos obreristas españoles. Y sin que podamos afirmar que hubiera una toma de partido entre las tesis de Marx o de Bakunin en un primer momento; hasta tal punto que la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), una agrupación internacional de federaciones sindicales e individualidades destacadas que aspiraba a ser la organización política y pública del proletariado militante, se confundió en España con la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, una organización de militantes socialistas que se basaba en el principio de la afinidad ideológica, cuyo fin era influir en la definición ideológica de la AIT mediante la acción directa, y que adoptó un carácter secreto para no comprometer a la misma AIT. Y militantes socialistas que no sólo eran obreros industriales, sino también artesanos, minifundistas, e incluso individuos que provenían de las clases medias urbanas pero que se oponían a la clase dominante (los notables o clases conservadoras).

«Bakuninistas» frente a marxistas

El enfrentamiento entre «bakuninistas» y marxistas no se inició dentro de la Federación Regional Española de la AIT (FRE) hasta el primer semestre de 1872, cuando los segundos denunciaron a los primeros como conspiradores. Era consecuencia de la aceptación por el Consejo General de la AIT en septiembre de 1871 de la tesis de Marx de que la revolución socialista exigía que el proletariado se organizara en un partido político. De hecho, hasta entonces no puede hablarse en propiedad de que hubiera existido una facción marxista y otra «bakuninista» dentro de la FRE. En el mes de abril de 1872 un congreso de la FRE decidió que la Alianza se disolviera en España. La respuesta de los marxistas fue llevar su denuncia a extremos de conspiranoia, como si la disolución fuera una nueva táctica de los «bakuninistas» para infiltrarse en la FRE y controlarla. Los marxistas obligaban a todos los militantes de la FRE a la toma de partido. En el verano siguiente la ruptura culminó cuando el grupo internacionalista de Madrid apoyó las tesis políticas de Marx y el de Barcelona las de Bakunin. Anselmo Lorenzo fue el único internacionalista que no tomó partido aun cuando era anarquista. La ruptura se formalizó en julio de 1872 cuando un manifiesto de los marxistas españoles denunció la Alianza como una sociedad secreta que formaban conspiradores ajenos a la AIT. En el mismo mes los marxistas constituyeron la Nueva Federación Madrileña, que fue reconocida por el Consejo General de la AIT pero a la que sólo se sumaron una docena de las más de 150 federaciones locales de la FRE. Esto ocurrió dos meses antes del congreso de la AIT de La Haya, que significó la escisión a escala internacional entre los partidarios de Marx y los de Bakunin. La Nueva Federación Madrileña se disolvió de hecho a lo largo del primer semestre de 1873, contrariamente a lo que podemos llegar a deducir de la lectura de Los bakuninistas en acción.

Mas la Alianza no era una organización de conspiradores ajenos al proletariado militante. Al menos, no en España, donde ya hemos escrito que se confundió con la misma AIT. En realidad, los marxistas de la FRE caracterizaron como «bakuninistas» a todos los aliancistas. Pero en sentido estricto los aliancistas españoles no eran bakuninistas, si como tales entendemos a los militantes de la AIT que desde un primer momento se adhirieron al programa de Bakunin y Fanelli de abolición inmediata del Estado y del régimen jurídico de propiedad privada tras la cual y a partir de los centros de trabajo había de ser instituido un régimen de propiedad colectiva no sólo de los medios de producción, sino también de los recursos naturales y de los bienes producidos.

Secciones de oficio federadas

Los aliancistas españoles propusieron una organización sindical por secciones de oficio que se federaran entre sí y a que a su vez habían de federarse en la FRE. De esta forma había de constituirse la institución política y económica que reemplazara el Estado. Era el objetivo último. Los medios para lograrlo no eran sólo la huelga general (que los marxistas identificaron desde Engels como la única táctica política de los anarquistas y criticaron en consecuencia), sino además el establecimiento de cajas de resistencia y la aceptación condicional del corporativismo (que debía ser sólo entre proletarios y excluir a los patronos; y siempre con el entendimiento de que no era un medio para la emancipación de clase en tanto que no incluía a todo el proletariado, sino de su propaganda entre los cooperativistas). Y frente a la estrategia propuesta por Marx de que el movimiento socialista se organizara en un partido para la acción parlamentaria e incluso para la insurrección armada, los aliancistas españoles afirmaron el apoliticismo. Era diferente del antipoliticismo de Bakunin.

Los aliancistas entendían que el Estado es la institución que concentra todo el poder coactivo extraeconómico y que la política no es sino la expresión de las relaciones de poder en una sociedad; en consecuencia, afirmaban que el Estado tenía que ser destruido por ser un simple instrumento de los notables, mientras rechazaban la participación de las organizaciones del proletariado en la institución estatal porque suponía que se integraran en un sistema político que imposibilitaba la emancipación colectiva sin la que no podía realizarse la emancipación individual. Es decir, y con sentido obrerista, la emancipación era del proletariado frente al Estado como instrumento de dominación de la clase de los notables, lo que había de permitir a su vez la emancipación de los proletarios frente al Estado como institución opresiva del individuo. Hasta aquí, podía haber una identificación entre el aliancismo y el bakuninismo. Pero el apoliticismo aliancista como rechazo a la participación política de las organizaciones del proletariado en el Estado no implicaba el rechazo a que los proletarios participaran a título individual en organizaciones políticas que buscaban dicha participación. De esta forma se pretendía que todo el proletariado español se organizara en una sola federación sindical por encima de diferencias ideológicas.

En la propuesta de los aliancistas había una serie de conceptos que derivaban de las experiencias históricas de los sindicalistas de clase españoles. Para ellos el Estado sólo representaba los intereses objetivos de la clase dirigente por la experiencia del dominio social de los notables, por lo que no podía ser el instrumento por el que el proletariado lograra su emancipación como clase. Ni siquiera aunque se redujese a la mínima expresión, porque en el momento en que se constituyó se había establecido una “tiranía de nuevo tipo”, un poder que era ilegítimo no sólo por gobernar contra el bien común sino por ejercer la violencia para suprimir toda libertas pero en beneficio de la clase dominante. Había aquí una continuidad histórica con las luchas políticas y sociales de los siglos XVI-XVIII, que se centraban en la lucha contra los que monopolizaban el poder municipal en defensa de aquellos que carecían tanto de medios económicos de subsistencia como de medios de políticos de defensa.

Dichos conceptos no formaban un programa político que exigiera adhesión total, pero sí que establecían afinidades políticas e ideológicas. Podemos definir la propuesta sindical del aliancismo como federalismo socialista. Y como tal, tenía una continuidad ideológica con el federalismo republicano. Cierto que no significaba que hubiera una identificación automática entre los aliancistas y los militantes más radicales del Partido Republicano Democrático Federal (los intransigentes).

Los intransigentes y los aliancistas llegaron a estar opuestos en el nivel estatal; pero en el nivel municipal no sólo se confundieron, sino que los intransigentes eran trabajadores con doble militancia en sociedades obreras que no siempre estaban afiliadas a la FRE. Es decir, el federalismo republicano se confundía con el proletariado militante en el más amplio y pleno sentido del concepto en los municipios (participación en listas electorales, alistamiento en las milicias, intervención en la política local) aunque pudiera llegar a oponerse en el Estado. Hasta tal punto, que la insurrección cantonalista del verano de 1873 sólo triunfó en los municipios en los que los trabajadores lo apoyaron (hasta que el ejército lo suprimió), lo que deja como un tópico historiográfico (al que Engels también contribuyó) la identificación de los segundos con una fracción de la burguesía. Lo que distinguía sobre todo a los aliancistas como Anselmo Lorenzo y los identificaba entre sí era que entendían que el proletariado militante en tanto que sujeto histórico colectivo (es decir, en tanto que clase) era una fuerza meta-histórica que había de liberar toda la Humanidad, lo que exigía que el Estado desapareciese en tanto que era siempre un instrumento de la tiranía y de la explotación que no podía reformarse y que tenía que ser destruido para que se liberara el trabajo como fuerza social progresiva.

El ciclo revolucionario de 1868-1874 significó el génesis del anarquismo como tradición política en España. Y una tradición política en la que había ciertamente influencias ideológicas de Bakunin que ayudaron o reforzaron la conceptualización dentro de ella, pero que no podemos identificar con el bakuninismo ni reducir a una importación extranjera y extranjerizante.

--> TRADUCCIÓN AL ESPERANTO (Jesús González)

BAKUNIN EN HISPANUJO: LA ALIANCANOJ KAJ LA IDEOLOGIA DISVASTIGO KIU NE ESTIS TIA

Laŭ la jezuito Casimiro Martí (en Originoj de la anarkiismo en Barcelono), antaŭ kaj post la revolucia ciklo de 1868 la kataluna laborista movado organiziĝis aŭ laŭ la kooperativismo aŭ laŭ la socialisma reformismo. La kooperativistoj respektis la sociekonomian ordon kaj konsideris utopia la koncepton pri la emancipiĝo de la laboristoj, kiel klaso. La socialismaj reformistoj aspiris, ke la ŝtato reguligu la rilatojn en la Merkato fronte al la neŭtraleco starigitaj de la liberaluloj. Kaj la laboristoj serĉis profesiajn kaj laborajn pliboniĝojn, ne revolucion, kiu estis afero de aktivula minoritato.

 

Ni devas kompreni la lastan aserton laŭ abstrakta senco, kiu enhavis nenian kritikon al la produktivismo nek al ties altrudo al la laboristoj per la subprema eksterekonomia potenco. Fakte, la tezo de Martí estis pravigo de la katolika novkorporaciemo. Sed lia verko ĉefe signifis, ke transformiĝis en historiografia kliŝo politika argumento, kies pli disvolvinta esprimo kaj unu el la unuaj (se ne la unua) estis farita de Friedrich Engels per broŝuro de 1873 (kompreneble, mi parolas pri La bakuninistoj agante). Tio estas, ke la laborista movado en Hispanujo estis karakteriziĝinta ekde siaj originoj per la antitezo inter «prudenta» sindikatismo, propra de la tutlanda laborista klaso, kaj la «nereala» anarkiismo, fremda al la hispana socio.

Tamen, la politikaj konceptoj marksismaj kaj bakuninismaj havis la samajn ŝancojn de disvastigo per la laborista gazetaro post la revolucia movado de septembro de 1868. La serio da dekretoj faritaj de la revolucia provizora registaro inkluzivis tiun pri libero de gazetaro de la 23a de oktobro 1868, per kiu oni abolis la cenzuron. Kaj ankaŭ la Konstitucio de junio de 1869 agnoskis la liberon de gazetaro, kiel individuajn rajtojn. Veras, ke praktike la aŭtoritatoj de provincoj kaj urboj entrudiĝis per leĝaj kaj eksterleĝaj rimedoj en la ekzerco de la libero de gazetaro, kiu krome restis submetita al la leĝaro pri publika ordo dekretita de la provizora registaro en julio de 1869 kaj kiu, kiel la aliaj individuaj rajtoj, estis submetita al la interrompoj de la Konstitucio. Tamen, ke la ŝtato rekonis tion, kiel rajton rezultigis, ke la nombro de ĵurnaloj kaj revuoj eksponenciale pliiĝis en semajnoj. Ankaŭ tiu de la laboristaj sindikatoj.

Kvankam la pliiĝo de la gazetaro depost septembro de 1868 estis nekonstanta, per la polemikoj faritaj per leteroj inter aktivuloj kaj la eldono de originalaj tekstoj, la politikaj konceptoj marksismaj kaj bakuninismaj diskoniĝis inter la la hispanaj laboristaj sindikatoj. Kaj ni ne povas aserti, ke venkis la tezoj de Markso aŭ de Bakunin je unua momento; ĝis tia grado, ke la Internacia Laborista Asocio (ILA), internacia grupo el sindikataj federacioj kaj elstaraj unuopuloj, kiu aspiris esti la politika kaj publika organizo de la aktivula laboristaro, konfuzis sin en Hispanujo kun la Internacia Alianco de la Socialisma Demokratio, organizo de socialistaj aktivuloj baziĝinta sur la principo de la ideologia afineco, kies celo estis influi la ideologian difinon de ILA per la rekta agado, kaj kiu adoptis sekretan karakteron por ne kompromiti ILA-on mem. Kaj socialistaj aktivuloj, kiuj ne nur estis industriaj laboristoj, sed ankaŭ metiistoj, etbienuloj, kaj eĉ individuoj devenintaj de la urbaj mezaj klasoj sed kontraŭstarante la regantan klason (la eminentuloj aŭ konservativaj klasoj).

«Bakuninistoj» fronte al marksistoj

La kontraŭstaro inter «bakuninistoj» kaj marksistoj ne komenciĝis ene de la Hispana Regiona Federacio de ILA (HRF) ĝis la unua sesmonato de 1872, kiam la duaj denuncis la unuajn, kiel konspirantojn. Estis konsekvenco de la akcepto fare de la Ĝenerala Konsilantaro de ILA en septembro de 1871 de la tezo de Markso laŭ kiu la socialisma revolucio postulis, ke la laboristaro organiziĝis laŭ politika partio. Fakte, ĝis tiam oni ne povas aserti, ke ekzistis marksisma kaj «bakuninisma» frakcioj ene de HRF. Dum la monato de aprilo de 1872 kongreso de HRF decidis, ke la Alianco malfondu sin en Hispanujo.

La respondo de la marksistoj estis pliigi sian denuncon ĝis preskaŭ la konspira teorio, kvazaŭ la malfondo estu nova taktiko de la «bakuninistoj» por enŝteliĝi en HRF-on kaj estri ĝin. La marksistoj devigis ĉiujn aktivulojn de HRF decidi ties partianiĝon.

Dum la sekva somero la rompo realiĝis, kiam la internaciista grupo de Madrido apogis la politikajn tezojn de Markso kaj tiu de Barcelono tiujn de Bakunin. Anselmo Lorenzo estis la sola internaciisto, kiu ne partianiĝis kvankam li estis anarkiista. La rompo efektiviĝis en julio de 1872, kiam manifesto el la hispanaj marksistoj denuncis la Aliancon, kiel sekretan socion, kiu preparis konspirantojn fremdajn al ILA. Sammonate la marksistoj starigis la Novan Madridan Federacion, kiu estis agnoskita de la Ĝenerala Konsilantaro de ILA tamen al kiuj nur aliĝis dekduo de la pli ol 150 lokaj federacioj de HRF. Ĉi tio okazis du monatojn antaŭ ol la kongreso de ILA ĉe Hago, kiu signifis la disiĝon laŭ internacia skalo inter la partianoj de Markso kaj tiuj de Bakunin. La Nova Madrida Federacio fakte malfondis sin laŭlonge de la unua sesmonato de 1873, kontraŭe al tio, kion ni povas dedukti el la legado de La bakuninistoj agante.

Sed la Alianco ne estis organizo el konspirantoj fremdaj al la aktivula laboristaro. Almenaŭ ne en Hispanujo, kie ni jam skribis ke ĝi konfuziĝis kun ILA mem. Fakte, la marksistoj de HRF karakterizis, kiel «bakuninistojn» ĉiujn aliancanojn. Sed striktasence la hispanaj aliancanoj ne estis bakuninistoj, se kiel tiaj ni konsideras la aktivulojn de ILA, kiuj ekde la unua momento aliĝis al la programo de Bakunin kaj Fanelli pri la tuja abolo de la ŝtato kaj la jura reĝimo de privata proprieto post kiu el la laborejoj devis esti starigita reĝimo de kolektiva proprieto ne nur de la rimedoj de produktado, sed ankaŭ de la naturaj rimedoj kaj de la produktitaj varoj.

Sekcioj de ofico federaciigitaj

La hispanaj aliancanoj proponis sindikatan organizon laŭ sekcioj de ofico, kiuj federaciiĝis inter si kaj siavice devis federaciiĝi ene de HRF. Tiel devis stariĝi la politika kaj ekonomia institucio, kiu anstataŭus la ŝtaton. Estis la lasta celo. La rimedoj por atingi ĝin ne nur estis la ĝenerala striko (kiun la marksistoj identigis ekde Engels, kiel la sola politika taktiko de la anarkiistoj kaj sekve kritikis ĝin), sed krome, la starigo de kasoj por rezisto kaj la kondiĉa akcepto de la korporaciemo (kiu nur devis okazi inter laboristoj kaj ekskluzivi la mastrojn; kaj ĉiam konsiderante, ke ne estis rimedo por la emancipiĝo de klaso ĉar ĝi ne inkluzivis la tutan laboristaron). Kaj fronte al la strategio proponita de Markso por ke la socialisma movado organiziĝu en partio por la parlamenta agado kaj eĉ por la armita ribelo, la hispanaj aliancanoj reasertis sian nepolitikismon. Tio diferenciĝis de la kontraŭpolitikismo de Bakunin. La aliancanoj komprenis, ke la ŝtato estas la institucio, kiu koncentras la tutan subpreman eksterekonomian povon kaj, ke politiko nur estas la esprimo de la povrilatoj en socio; sekve, ili asertis, ke la ŝtato devis detruiĝi ĉar estas simpla instrumento de la eminentuloj, dum ili malakceptis la partoprenon de la organizoj de la laboristaro en la ŝtata institucio ĉar tio implicis, ke ili formus parton de politika sistemo, kiu neebligis la kolektivan emancipiĝon sen kiu ne povis okazi la individua emancipiĝo. Tio estas, kaj laŭ laborista senco, la emancipiĝo estis de la laboristaro fronte al la ŝtato, kiel instrumento de regado de la klaso de la eminentuloj, kio siavice devis permesi la emancipiĝon de la laboristoj fronte al la ŝtato, kiel subprema institucio sur la individuo. Pri tio, eblis identigo inter la aliancismo kaj la bakuninismo. Sed la aliancisma nepolitikismo, kiel malakcepto al la politika partopreno de la organizoj de la laboristaro en la ŝtato ne implicis malakcepti, ke la laboristoj partoprenu laŭ individua nivelo en politikaj organizoj serĉintaj la menciitan partoprenon. Tiel oni pretendis, ke la tuta hispana laboristaro organiziĝu en unu sola sindikata federacio super ideologiaj diferencoj.

En la propono de la aliancanoj estis serio da konceptoj, kiuj devenis de la historiaj spertoj de la hispanaj sindikatistoj de klaso. Por ili la ŝtato nur reprezentis la objektivajn interesojn de la gvidanta klaso pro la sperto de la socia regado de la eminentuloj, tial ĝi ne povis esti la instrumento per kiu la laboristaro atingos sian emancipiĝon, kiel klaso. Eĉ ne kvankam ĝi ege reduktis sin, ĉar en la momento kiam ĝi stariĝis, komenciĝis «novtipa tiraneco», povo, kiu estis neleĝa ĉar ĝi regadis kontraŭ la komuna bono kaj praktikadis la perforton por forigi ĉiun liberon profite de la reganta klaso. Sekve estis historia kontinueco kun la politikaj kaj sociaj luktoj de la 16a-18a jarcentoj, kiuj koncentriĝis pri la lukto kontraŭ tiuj, kiuj monopoligis la urban povon defende de tiuj, kiuj malhavis tiom da ekonomiaj rimedoj de vivtenado, kiom da politikaj rimedoj de defendo.

Tiuj konceptoj ne starigis politikan programon, kiu postulis tutan aliĝon sed ja starigis ideologiajn kaj politikajn afinecojn. Ni povas difini la sindikatan proponon de la aliancismo, kiel socialisman federaciismon. Kaj kiel tia, ĝi havis ideologian kontinuecon kun la respublika federaciismo. Veras, ke tio ne signifis, ke estis aŭtomata identigo inter la aliancanoj kaj la plej radikalaj aktivuloj de la Federacia Demokrata Respublika Partio (la necedemuloj).

La necedemuloj kaj la aliancanoj kontraŭstaris inter si laŭ la tutlanda nivelo; sed laŭ la urba nivelo ili ne nur intermiksiĝis, sed la necedemuloj estis laboristoj kun duobla aktivismo en laboristaj societoj ne ĉiam aliĝintaj al HRF. Tio estas, la respublika federaciismo konfuzis sin kun la aktivula laboristaro laŭ la plej ampleksa kaj plena senco de la koncepto en la urboj (partopreno en prielektaj listoj, rekrutigo en la milicoj, interveno en la loka politiko) kvankam ili povis kontraŭstari inter si laŭ ŝtata nivelo. Ĝis tia grado, ke la kantona ribelo ozakinta la somero de 1873 venkis nur en la urboj en kiuj la laboristoj ĝin apogis (ĝis kiam la armeo neniigis ĝin), kio igas historiografia topiko (al kiu ankaŭ Engels kontribuis) la identigon de la duaj kun frakcio de la burĝaro. Kio ĉefe distingis la aliancanojn, kiel Anselmo-n Lorenzo kaj identigis ilin inter si estis, ke ili komprenis, ke la aktivula laboristaro, kiel kolektiva historia subjekto (tio estas, kiel klaso) estis metahistoria forto, kiu devis liberigi la tutan Homaron, kio postulis, ke la ŝtato malaperu ĉar ĝi ĉiam estis instrumento de la tiraneco kaj de la ekspluatado, kiu ne povis reformiĝi kaj kiu devis detruiĝi por ke liberiĝu la laboro, kiel progresema socia forto. La revolucia ciklo de 1868-1874 signifis la estigon de anarkiismo, kiel politika tradicio en Hispanujo. Kaj politika tradicio en kiu certe estis ideologiaj influoj de Bakunin, kiuj helpis aŭ plifortigis la konceptigon ene de ĝi, tamen ni ne povas identigi ĝin kun la bakuninismo nek redukti ĝin al fremda kaj fremdiga importado.    

Periódico:  Periódico CNT nº 413 - Julio 2014
Categorías: CNT-AIT

[Bilbao] CNT seguirá adelante con la lucha en el Hotel Ercilla

Vie, 05/09/2014 - 5:09de la tarde

El sindicato CNT ha valorado de manera muy positiva los paros realizados los días 2, 3 y 4 de este mes en el Hotel Ercilla, coincidiendo con la presencia de la selección finlandesa de baloncesto y de numerosos aficionados de ese país. En tal sentido, la central anarcosindicalista ha destacado la “repercusión mediática” que han tenido estas jornadas de lucha, “algo que acabará forzando a la dirección del hotel a sentarse a negociar”.

Estas movilizaciones, que han tenido un importante seguimiento y que han despertado el interés de los huéspedes finlandeses, son fruto del trabajo continuado de la sección sindical de CNT en esta empresa, donde cuenta con la mayoría de la afiliación. “En los 15 meses que nuestro sindicato lleva luchando en Hoteles Ercilla, hemos logrado evitar despidos y externalizaciones de servicios, unas medidas que vienen siendo aplicadas de manera generalizada en el sector”, ha subrayado.

Asimismo, CNT ha querido aclarar el papel de las restantes fuerzas sindicales con presencia en Ercilla. “Ni CCOO ni UGT se han sumado a los paros y movilizaciones. Por parte de LAB solamente ha participado una persona -algo que hay que agradecer-, a pesar de que ese sindicato ostenta la presidencia del comité de empresa”, ha criticado. “Estas actitudes –ha remarcado- dejan en evidencia la poca responsabilidad de estos tres sindicatos en un momento tan grave como el actual, despreocupándose de la suerte que pueda correr la plantilla”.

Por otro lado, CNT ha mostrado su agradecimiento a los sindicatos finlandeses SAK y PAM, “así como a la afición finlandesa de baloncesto por su solidaridad con el conflicto”. También ha destacado las “amplias muestras de apoyo anarcosindicalista recibidas desde diferentes puntos del Estado español”.

Acoso policial

En su valoración, el sindicato también ha advertido sobre el “permanente acoso de la Ertzaintza y la Policía Municipal de Bilbao, que han actuado como cuerpos de seguridad del hotel, intentando silenciarnos de manera literal”.

En efecto, agentes de ambos cuerpos se dedicaron a monitorizar los niveles de ruido que provocaban las concentraciones, amenazando con imponer sanciones en caso de que se superasen ciertos índices. A pesar de estas amenazas, las concentraciones estuvieron marcadas por los silbatos, tambores y gritos contra los recortes y la represión.

“Estas jornadas de lucha no terminarán aquí: el conflicto con la empresa continuará hasta conseguir que sus responsables se sienten a negociar, acuerden un plan de viabilidad y cumplan a rajatabla la normativa de prevención de riesgos laborales”, ha añadido CNT.

Categorías: CNT-AIT

Marx, Bakunin y la Primera Internacional

Vie, 05/09/2014 - 1:51de la tarde

Las diferentes posiciones que representaban Carlos Marx y Miguel Bakunin sobre qué debía ser y cómo organizarse el naciente movimiento obrero no sólo marcaron el propio desarrollo de la Primera Internacional, de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) sino también fue expresión de las dos grandes líneas que, en adelante, marcarían la trayectoria del obrerismo.

José Luis Gutierrez Molina | Periódico CNT

Ilustración: Kiko Makarro

Una es la denominada política y autoritaria del socialismo marxista primero, la socialdemócrata de la IIª Internacional después y, finalmente, la comunista de la IIIª Internacional auspiciada por la Unión Soviética y su apéndice la Internacional Sindical Roja. La otra es la antiautoritaria, colectivista primero, anarco-comunista después, sindicalista revolucionaria más tarde y, finalmente, anarcosindicalista. La organización internacional de esta segunda línea fue la AIT. La creada en 1864 y la reconstruida en Berlín a finales de 1922.

El enfrentamiento ha pasado a la historia centrado en las figuras de dos los máximos representantes de cada una de las corrientes hasta el punto que se le atribuye un papel fundamental en la decadencia y extinción de la primera AIT. Hoy es motivo de numerosos escritos en los que las filias y las fobias se reparten por parte iguales, dependiendo de quién empuñe la pluma o aporree el teclado. Basta con echar una mirada por las Web.

Como suele ocurrir en estos casos, y más con organizaciones de por medio, los colores de cada uno no son exclusivamente blancos o negros. Más bien recorren todas las tonalidades de grises del pantone. Es decir, que si se acusa a los bakuninistas de realizar todo tipo de intrigas y ataques personales, tampoco se quedarían a la zaga las que se podrían enarbolar contra los marxistas. Tampoco escapan a este hecho la perspectiva doctrinal o la de los análisis de los acontecimientos que vivieron. Tan cierto como que este 2014 es el del ducentésimo aniversario del nacimiento de Bakunin es también el centésimo quincuagésimo de la fundación de la AIT en Londres.

Así pues, partiendo de este principio, podemos enfocar el enfrentamiento Marx-Bakunin desde una triple perspectiva: el contexto en el que se produjo el nacimiento del obrerismo organizado; sus personalidades y la influencia de cada uno de sus planteamientos en la evolución del movimiento obrero.

El contexto

La AIT fue el primer intento de crear una organización internacional obrera. La culminación de un largo proceso cuyas raíces se pueden remontar a treinta años antes. Su creación es la expresión de la toma de conciencia como grupo social de los trabajadores y cuyo seno existían diversas corrientes, tendencias y tradiciones. Desde los comunistas continentales a sindicalistas británicos, pasando por garibaldinos o mazzinianos italianos. También estuvieron presentes organizaciones ya existentes e individualidades. A todos les unió la idea, expresada por Marx en su conocido manifiesto de 1848, que sintetiza la frase: ¡Proletarios de todos los países, uníos! Es decir, se rompían las ataduras anteriores con las organizaciones burguesas y hacerles frente de forma internacional. El mundo obrero iba a contar con su propia organización. De ahí la expectación, y el temor, con que fue recibida.

Desde el primer momento se percibieron las diferencias entre los planteamientos representados por Marx, que logró el control de la organización a través de su Consejo General con residencia en Londres, y los anti-autoritarios, fundamentalmente los grupos franceses de orientación proudhoniana. Si la corriente marxista se apoyaba en la sección de la todopoderosa social democracia alemana, a partir de 1868 sus opositores contaron con la presencia de Bakunin que, junto a su Alianza Internacional de la Democracia Socialista, entró a formar parte de la Internacional.

La AIT apareció, no por casualidad, en un contexto de crisis y ambiente bélico. En 1870 Francia y Prusia entraron en guerra. La derrota de la Francia de Napoleón III originó la proclamación de la III República y, en marzo de 1871, la Comuna parisina. Fueron hitos, hubo otros como el caso del ruso Nechayev, en los que se plasmaron las diferencias interpretativas y de acción entre ambas corrientes. Las protagonizaron cuestiones como la defensa de la patria por los marxistas y el pan eslavismo de Bakunin, el papel de la Comuna y su oportunidad. Llovía sobre mojado. En 1869, en el congreso de Basilea, ya se habían enfrentado en torno a la cuestión de la participación obrera en la política y la creación de un partido obrero. Las acusaciones de aventurerismo y autoritarismo se reprodujeron.

En 1872 la AIT se reunió en La Haya y la corriente marxista logró que los bakuninistas fueran defenestrados. La escisión estaba servida. Ese mismo año los expulsados se reunieron en Saint Imier. Poco recorrido tuvieron ambas internacionales. La marxista, que había trasladado el Consejo General a Nueva York, en un intento por mantenerlo bajo su control, llevó una vida lánguida hasta su desaparición formal en 1876. La bakunista tampoco tuvo muchas más vida. En 1877 celebró su último encuentro en Gante.

Marx y Bakunin

Ciertamente la vida de las sociedades responde a causas estructurales y situaciones coyunturales. Pero no hay que olvidar que la protagonizan hombres y mujeres y que su personalidad y forma de actuar tienen su propio papel. Que se simbolicen en Carlos Marx y Miguel Bakunin las diferencias doctrinales y organizativas del primer movimiento obrero no es, por tanto, una mera transposición de una historia de “grandes personajes” sean reyes, políticos o dirigentes obreros. Existían diferencias ideológicas y organizativas, pero también intervinieron sus caracteres, cuestiones personales, orígenes y prejuicios culturales.

Parece que se conocieron en 1844 en París donde mantuvieron una buena relación aunque no llegaron a intimar. Resultaba difícil que lo hicieran un idealista sentimental y  un científico doctrinario. Pronto sus diferencias aparecieron. En 1848 les enfrentó las sublevaciones eslavas contra el dominio germánico. El ruso y el alemán desenterraron sus hachas de guerra. Marx acusó a Bakunin de “agente ruso” y el segundo al primero de pan germánico y “corrompido por el poder”. Pasaron más de tres lustros hasta que se volvieran a ver y las diferencias continuaron ahora en el seno de la AIT. El intelectual y el hombre de acción volvían a enfrentarse.

Dos fuertes personalidades que luchaban por hacer valer sus criterios y que influían en sus correligionarios. De ahí el papel que tuvieron las noticias sobre las actividades de unos y otros para el desarrollo del movimiento obrero. No es que fueran las más importantes pero sí tuvieron su papel. En torno a sus actuaciones, a sus personas, circularon todo tipo de rumores, informaciones y contra- informaciones. Incluida la lucha por el control y orientación de la AIT. La marcha de la historia no es algo inevitable ajena a quienes la protagonizan.

Tampoco hay que olvidar que ambos son “hombres” antes que “figuras históricas” que representaban tendencias. Sus actuaciones no pueden ser vistas desde la óptica de la verdad absoluta o de un signo de identidad eterno. Ni siquiera desde la perspectiva de las consecuencias de sus planteamientos. Seguramente tuvieron su papel sus propias incertidumbres y pasión. Como hoy, se encontraban en una encrucijada a la que se enfrentaban mediante propuestas y proyectos.

Los caminos del obrerismo

Pero más allá de personalismos y coyunturas lo que subyacía en el debate entre marxistas y bakuninistas era el modelo y los caminos por los que iba a transitar el naciente internacionalismo obrero. De un lado el centralista y político del Consejo General londinense controlado por Marx. De otro, el defensor de la autonomía de las secciones, el federalista y contrario a la creación de partidos obreros propuesto por Bakunin. Una lucha que terminaría condicionando incluso la propia existencia de la AIT. El primero buscaba la conquista del poder político para implantar el socialismo con un periodo transitorio de “dictadura del proletariado”. El segundo deseaba la destrucción del poder político y propugnaba la abstención y la no participación en ese campo.

Por debajo de estas diferencias finalistas y organizativas subyacían otras. En primer lugar el puesto que ocuparía “la autoridad”. Para Marx era una garantía de eficacia. Para Bakunin una forma de perpetuar el control de los hombres. En segundo lugar está el papel otorgado a los diferentes grupos sociales como sujetos revolucionarios. Para los primeros era la clase trabajadora, el proletariado quien protagonizaría el proceso a través de la acción organizada bajos los presupuestos científicos del materialismo dialéctico, una doctrina que refleja los intereses de la clase obrera. Para los bakuninistas, el campesinado también tenía un papel que jugar y la acción, individual y colectiva, competía con los principios “científicos”. Pero no sólo los campesinos, sino también individuos pertenecientes  a otros grupos sociales. Frente a la ideología de clase marxista, el anarquismo enfatizaba en el papel del individuo.

Bakunin murió en julio de 1876 en Berna y Marx en Londres en marzo de 1883. Hoy, 150 años después de la creación de la AIT tenemos perspectiva suficiente para hacer un balance. En primer lugar que, finalmente, terminaron prevaleciendo mayoritariamente los planteamientos marxistas en el sindicalismo europeo. La acción política fue derivando hasta su actual situación marginal. Cuando tuvieron la oportunidad de ocupar el Estado, como en Rusia en 1914, terminaron desarrollando un totalitarismo exterminador. En segundo lugar que, donde los planteamientos bakunistas prevalecieron, como en España, el asociacionismo obrero continuó siendo el catalizador revolucionario que protagonizó la revolución española de 1936-1939.

--> TRADUCCIÓN AL ESPERANTO (Jesús González)

MARKSO, BAKUNIN KAJ LA UNUA INTERNACIO

La malsamaj opinioj reprezentitaj de Karlo Markso kaj Mihail Bakunin pri tio, kio devus esti kaj kiel organizi la naskiĝantan laboristan movadon ne nur signis la propran disvolviĝon de la Unua Internacio, de la Internacia Laborista Asocio (ILA), sed ankaŭ estis esprimo de la du grandaj tendencoj, kiuj poste signos la vojon de la laborismo.

Unu estas la tiel nomita politika kaj aŭtoritatema tendenco de la socialismo, unue marksisma, poste socialdemokrata de la 2a Internacio, poste kaj fine, komunisma de la 3a Internacio, subtenita de Sovetio kaj ties subulo, la Ruĝa Sindikata Internacio. La alia estas la kontraŭaŭtoritatema, kolektivisma unue, anarkikomunisma poste, revolucia sindikatisma pli malfrue, kaj fine anarkisindikatisma. La internacia organizo de ĉi tiu dua tendenco estis ILA. Kreita je 1864 kaj rekonstruita en Berlino fine de 1922.

La kontraŭstaro pasis al la historio centrita ĉirkaŭ la figuroj de du el la maksimumaj reprezentantoj de ambaŭ tendencoj, ĝis tia grado, ke oni atribuas al ĝi ĉefan rolon pri la dekadenco kaj neniigo de la unua ILA. Nuntempe ĝi estigas multnombrajn verkojn en kiuj la estimojn kaj la malestimojn oni disdonas laŭ egalaj partoj, depende de la aŭtoro. Sufiĉas ekrigardi interreton.

Kiel kutimas okazi en ĉi tiuj aferoj, kaj pli temante pri organizoj, la koloroj de ĉiu ne nur estas blankaj aŭ nigraj. Ili pli ĝuste trairas ĉiujn gamojn de grizaj el la koloraro. Tio estas, ke se oni akuzas la bakuninistojn realigi ĉiun tipon de intrigoj kaj personaj atakoj, ankaŭ oni povas akuzi la marksistojn realigi la samajn praktikojn. Same okazas kun la doktrina perspektivo aŭ la analizo pri la okazintaj faktoj. Tiel ĉi tiu 2014 estas la 200a datreveno de la naskiĝo de Bakunin, kaj ankaŭ estas la 150a datreveno de la fondiĝo de ILA en Londono.

Tiel do, el ĉi tiu komenco, ni povas studi la kontraŭstaron Markso-Bakunin el triobla vidpunkto: la kunteksto en kiu okazis la naskiĝo de la organizita laborismo, iliaj personecoj kaj la influo de iliaj proponoj en la evoluo de la laborista movado.

La kunteksto

ILA estis la unua provo krei laboristan internacian organizon, la kulmino de longa proceso, kies radikojn oni povas trovi tridek jarojn antaŭe. Ĝia kreo estas la esprimo de la konsciiĝo, kiel socia grupo, de la laboristoj kaj en ĝia interno ekzistis diversaj grupoj, tendencoj, tradicioj. De la kontinentaj komunistoj ĝis la britaj sindikatistoj, sen forgesi la italaj garibaldi-anoj aŭ mazzini-anoj. Ankaŭ ĉeestis organizoj jam ekzistantaj kaj unuopuloj. Ĉiujn kunigis la ideo, esprimita de Markso en lia konata manifesto de 1848, sintezita de la frazo: Proletoj el ĉiuj landoj, kuniĝu! Tio estas, rompiĝis la antaŭaj ligoj kun la burĝaj organizoj kaj oni internacie alfrontis ilin. La laborista mondo havos sian propran organizon. Tial la spektemo kaj la timo kun kiuj ĝi estis ricevita.

De la unua momento oni rimarkis la diferencojn inter la proponoj reprezentitaj de Markso, kiu atingis la gvidadon de la organizo per ĝia Ĝenerala Konsilantaro kun restadejo en Londono, kaj la kontraŭaŭtoritatemuloj, precipe la francaj grupoj de prudona orientiĝo. Se la marksisma tendenco baziĝis sur la sekcio de la ĉiopova germana socialdemokratio, depost 1868 ĝiaj oponantoj kalkulis je la ĉeesto de Bakunin, kiu kune kun sia Internacia Alianco de la Socialisma Demokratio aliĝis al la Internacio.

ILA ne hazarde aperis en kunteksto de krizo kaj milita medio. Je 1870 Francujo kaj Prusujo ekmilitis. La malvenko de Francujo de Napoleono la 3a estigis la proklamon de la 3a Respubliko kaj, en marto de 1871, la parizan Komunumon. Estis limŝtonoj, estis aliaj, kiel tiu de la rusa Neĉajev, en kiuj konkretiĝis la interpretaj diferencoj pri la agado inter ambaŭ tendencoj. Ilin ĉefrolis aferoj, kiel la defendo de la patrujo fare de la marksistoj kaj la tutslavismon de Bakunin, la rolo de la Komunumo kaj ties ŝanco. Ne estis la unua fojo. Je 1869, dum la kongreso de Bazelo, ili jam kontraŭstaris unu la alian pri la afero de la laborista partopreno en politiko kaj la kreo de laborista partio. La akuzoj de aventuremo kaj aŭtoritatemo ripetiĝis.

Je 1872 ILA kunvenis en Hago kaj la marksisma tendenco sukcesis, ke la bakuninistoj estu forpelitaj. La rompo estis finfarita. Samjare la forpelitoj kunvenis en Saint-Imiero. Malmultan estonton havis ambaŭ internacioj. Tiu marksisma, kiu translokis la Ĝeneralan Konsilantaron en Nov-Jorkon, klopodante teni ĝin sub sia kontrolo, malvigle postvivis ĝis sia formala malapero je 1876. La bakuninisma ankaŭ ne havis multe pli da vivo. Je 1877 okazis ĝia lasta kunveno en Gento.

Markso kaj Bakunin

Certe la vivo de la socioj dependas de strukturaj kialoj kaj cirkonstancaj situacioj. Tamen oni ne devas forgesi, ke gehomoj ĉefrolas ilin kaj, ke ilia personeco kaj agmaniero havas sian propran rolon. Ke oni simboligas per Karlo Markso kaj Mihail Bakunin la doktrinajn kaj organizajn diferencojn de la unua laborista movado ne estas, sekve, nura kopio de historio pri «gravuloj», estu reĝoj, politikistoj aŭ laboristaj estroj. Ekzistis ideologiaj kaj organizigaj diferencoj, sed ankaŭ intervenis iliaj karakteroj, personaj aferoj, originoj kaj kulturaj antaŭjuĝoj.

Ŝajnas, ke ili konatiĝis je 1844 en Parizo, kie ili bone rilatiĝis kvankam ne amikiĝis. Logike ĉar unu estis sentimentala idealisto kaj la alia doktrinema scienculo. Frue iliaj diferencoj aperis. Je 1848 ili kontraŭstaris pro la slavaj ribeloj kontraŭ la germana regado. La ruso kaj la germano elterigis siajn milithakilojn. Markso akuzis Bakunin-on de «rusa agento» kaj la dua la unuan de tutgermana kaj «koruptita de la povo». Pasis pli ol tri jarkvinoj ĝis kiam ili denove rekontiĝis kaj la diferencoj daŭris nun ene de ILA. La intelektulo kaj la agemulo denove kontraŭstaris.

Du fortaj unuopuloj, kiuj luktis por altrudi siajn kriteriojn kaj influis siajn samideanojn. Tial la rolo, kiun havis la novaĵoj pri la aktivecoj de unuj kaj aliaj por la disvolviĝo de la laborista movado. Ili ne estis la plej gravaj sed ja havis sian rolon. Ĉirkaŭ iliaj agadoj, iliaj personoj, kuris ĉiu tipo de onidiroj, informoj kaj kontraŭinformoj. Inkluzivita la lukto pro la gvidado kaj orientigo de ILA. La marŝo de la historio ne estas io nepre fremda al siaj ĉefroluloj.

Ankaŭ oni ne devas forgesi, ke ambaŭ estas «viroj» antaŭ ol «historiaj figuroj», kiuj reprezentis tendencojn. Iliajn agadojn oni ne povas vidi de la vidpunkto pri la absoluta vero aŭ pri signo de eterna identeco. Eĉ ne de la vidpunkto pri la konsekvencoj de iliaj proponoj. Verŝajne ludis siajn rolojn iliaj propraj necertecoj kaj pasio. Kiel nuntempe, ili lokiĝis en vojkruciĝo, kiun ili alfrontis per proponoj kaj projektoj.

La vojov de la laborismo

Sed super la personismoj kaj cirkonstancaroj tio, kio subkuŝis en la debato inter marksistoj kaj bakuninistoj estis la modelo kaj la vojoj sur kiuj disvolviĝos la naskiĝanta laborista internaciismo. Unuflanke, la centralizisma kaj politika de la londona Ĝenerala Konsilantaro gvidita de Markso. Aliflanke, la defendanta de la sendependenco de la sekcioj, la federaciisma kaj kontraŭa al la kreo de laboristaj partioj proponita de Bakunin. Lukto, kiu finfine eĉ kondiĉus la propran ekziston de ILA. La unua serĉis la konkeron de la politika potenco por enplanti la socialismon kun transira periodo de «diktaturo de la laboristaro». La dua deziris la detruon de la politika potenco kaj defendis la sindetenon kaj la nepartoprenon en tiu kampo.

Sub ĉi tiuj porcelaj kaj organizaj diferencoj subkuŝis aliaj. Unue la loko, kiun okupus «la aŭtoritato». Por Marx tio estis garantio de efikeco. Por Bakunin maniero eternigi la regadon sur la homoj. Due estas la rolo atribuita al la diversaj sociaj grupoj, kiel revoluciaj subjektoj. Por la unuaj estis la laborista klaso, la laboristaro, kiu ĉefrolus la proceson per la organizita ago laŭ la sciencaj principoj de la dialektika materiismo, doktrino spegulanta la interesojn de la laborista klaso. Por la bakuninistoj, ankaŭ la kamparanoj havis ludotan rolon kaj la agado, individua kaj kolektiva, konkurencis kontraŭ la «sciencaj» principoj. Sed ne nur la kamparanoj, sed ankaŭ individuoj apartenantaj al aliaj sociaj grupoj. Fronte al la marksisma ideologio de klaso, la anarkiismo gravigis la rolon de la individuo.

Bakunin mortis en julio de 1876 en Berno kaj Markso en Londono en marto de 1883. Hodiaŭ, 150 jarojn post la

kreo de ILA ni havas sufiĉan perspektivon por fari bilancon. Unue, finfine, la marksismaj proponoj plimulte venkis en la eŭropaj sindikatoj. La politika ago iom post iom transformiĝis ĝis sia nuntempa marĝena situacio. Kiam ili havis la ŝancon okupi la ŝtaton, kiel en Rusujo je 1917, finis disvolvante eksterman totalismon. Due, kie la bakuninismaj proponoj venkis, kiel en Hispanujo, la laborista asociemo daŭre estis la revolucia instiganto, kiu ĉefrolis la hispanan revolucion de 1936-1939.

Periódico:  Periódico CNT nº 413 - Julio 2014
Categorías: CNT-AIT

Bakunin: el anarquismo y la revolución

Mié, 03/09/2014 - 2:49de la tarde

En este año 2014 celebramos y conmemoramos el 200 aniversario del nacimiento de Mijail Alexandrovich Bakunin. Y no podía ser menos que el órgano de la Confederación Nacional del Trabajo no hiciese un ejercicio de memoria de lo que significó la figura del anarquista ruso nacido en Premujino el 30 de mayo de 1814.

Julián Vadillo | Periódico CNT

Ilustración: Kiko Makarro

Bakunin no solo ha pasado a la historia como el impulsor e ideólogo del anarquismo internacional organizado. Bakunin fue una personalidad influyente y trascendental en la época que le tocó vivir. Un revolucionario entre revoluciones. Un agitador en un mundo que cambiaba de fisionomía, que veía nacer los movimientos obreros y las posibilidades de transformación social hacía modelos alejados de la lógica capitalista que se iba a imponiendo.

Un gran organizador

Lejos de la visión que algunos historiadores han legado de Bakunin presentándolo como una personalidad desordenada, el anarquista ruso fue un perfecto lector de la sociedad de su momento. Un polemista brillante y un gran organizador. Puede que su producción literaria y filosófica no fuese muy depurada. Es una de las cuestiones que le achacan en su comparación con Marx. Pero la filosofía bakuninista tiene una fuerte carta de pragmatismo que hace que la lectura de sus obras nos acerque a los que fue el siglo XIX europeo, los debates que se dirimían y la actualidad que muchos de sus análisis guarda con la actualidad.

Bakunin fue un estudioso de la filosofía de su tiempo. Estudio a Kant, a Hegel, a Feuerbach, etc. Conoció e intercambió opiniones en persona con Marx, Engels o Proudhon. Con esté último trabó una gran amistad. Los conocimientos hegelianos de Proudhon provienen de las traducciones que en vivo le hacía el propio Bakunin su casa. Bakunin, que conocía varios idiomas, traducía por las noches párrafos de Hegel al francés para que Proudhon conociera en la lengua de orígen al filósofo alemán. A pesar de la admiración que profesó por Marx, la relación estaba condenada a la confrontación. Y así se ejemplificó a lo largo de sus vidas. Marx reconocía méritos a Bakunin pero calumniaba sobre la figura del ruso. Bakunin respondía defendiéndose aunque reconocía la obra de Marx y la traducía al ruso. Pero incluso la defensa a Bakunin la ejercían otras personalidades de la época como George Sand.

Hombre de acción

Bakunin participó de numerosos proyectos. Fue protagonista de procesos revolucionarios como los de 1848, el de 1849 en Dresde (junto al músico Richard Wagner) o el de septiembre de 1870 en Lyon. Toda esta actividad le conllevó persecución, cárcel y exilios. Su extradición a la Rusia zarista significó en internamiento en una de las cárceles más terribles, la fortaleza de Pedro y Pablo en San Petersburgo, y su deportación a Siberia, de donde logró evadirse. En sus periplos conoció países como Suecia, Noruega, Japón, Panamá, Estados Unidos, etc.

El internacionailsmo: la AIT

Pero una de las aportaciones más trascendentales de Bakunin es un su visión de organización del movimiento obrero internacional que marcará el devenir del mismo para las siguientes décadas. Y en España esa influencia es más que evidente. Esto convierte a Bakunin en una de las figuras clave de la historia contemporánea. Ese debate que mantiene en el seno de la AIT con las posturas autoritarias marcó la historia del movimiento obrero.

Cuando el 1 de julio de 1876 fallecía Bakunin ya se había convertido en uno de los grandes revolucionarios de la historia contemporánea, así como el mejor impulsor del anarquismo a nivel internacional. Y 200 años después de su nacimiento continúa siéndolo.

En este número especial sobre la figura de Bakunin hemos querido remarcar algunos aspectos fundamentales de su figura, enmarcando la vida del personaje en el contexto histórico del momento y en las influencias que generó.

Autores y temas

José Luis Gutierrez Molina, autor de numerosos libros y artículos sobre la historia del anarquismo en España y biógrafo de personajes fundamentales en la historia del anarcosindicalismo como Valeriano Orobón Fernández, nos acerca con su artículo a lo que significó el debate en el seno de la AIT entre Marx y Bakunin. Algo fundamental para entender el devenir del obrerismo en los años posteriores.

Carlos Márquez nos acerca a la influencia de Bakunin en la Internacional en España partiendo de un análisis por una parte historiográfico del tratamiento del acontecimiento como, por otra, de un análisis de las aportaciones de Bakunin y que recoge el obrerismo español.

Una de esas aportaciones es el colectivismo. Y ahí es donde se enmarca el artículo de Aleix Romero. Un repaso a esa influencia colectivista en el devenir del movimiento libertario español que será una de las señas de identidad del mismo.

Para los dos últimos artículos dejamos dos temas que forman parte del corpus ideológico de Bakunin y del anarquismo en general. El primero la pedagogía. Una faceta menos trabajada en los estudios sobre Bakunin pero que Ana Sigüenza nos desentraña y nos pone en primer valor. Y no hay que olvidar que para los anarquistas la educación es la base fundamental. Por otra parte Julio Reyero nos acerca a tres cuestiones básicas en el pensamiento bakuninista, que fue objeto del análisis y crítica por el anarquista ruso. El nacionalismo, que en aquel momento atenazaba los debates de Europa, el Estado como elemento de opresión al individuo, y la religión como aparato de coacción a las masas. La repuesta bakuninista fue internacionalismo, antiestatismo y ateismo, pilares del anarquismo internacional.

Han quedado en el tintero muchas cuestiones de Bakunin. Imposible abarcarlas en unas pocas hojas de periódico. Quizá habría que ir pensando en realizar una obra sobre lo que fue, significó y significa hoy día la figura de Mijail Alexandrovich Bakunin.

--> TRADUCCIÓN AL ESPERANTO (Jesús González)

BAKUNIN: LA ANARKIISMO KAJ LA REVOLUCIO

Ĉi tiun jaron 2014 ni celebras kaj memorfestas la 200an datrevenon de la naskiĝo de Mihail Aleksandroviĉ Bakunin. Kaj kompreneble la organo de la Nacia Konfederacio de la Laboro devis fari ekzercon de memoro pri tio, kion signifis la  figuro de la rusa anarkiisto naskiĝinta en Premujino la 30an de majo 1814.

Bakunin ne nur estas historie konata, kiel la instiganto kaj ideologo de la internacia organizita anarkiismo. Bakunin estis influa kaj ĉefa gravulo siatempe. Revoluciulo inter revolucioj. Agitisto en mondo, kiu estis ŝanĝanta sian fizionomion, kiu vidis kiel naskiĝis la laboristaj movadoj kaj la ebloj de socia transformo al modeloj foraj de la kapitalisma logiko, kiu tiumomente estis altrudiĝanta.

Granda organizanto

Kontraŭe la vidado farita de iuj historiistoj pri la heredaĵo de Bakunin, prezentante lin, kiel senordan unuopulon, la rusa anarkiisto estis perfekta interpretanto de la siatempa socio. Brila polemikisto kaj granda organizanto. Eblas, ke lia literatura kaj filozofia verko ne estas tre ellaborita. Estas unu el la aferoj pro kiu oni kritikas lin kompare kun Markso. Tamen la bakuninisma filozofio havas gravan konsiston de pragmatismo, kio faras, ke la legado de liaj verkoj alproksimigas nin al tio, kio estis la eŭropa 19a jarcento, la debatoj de la epoko kaj la nuntempeco de multaj el liaj analizoj.

Bakunin estis fakulo pri la siatempa filozofio. Li studis Kant-on, Hegel-on, Feuerbach-on, ktp. Li persone konatiĝis kaj interŝanĝis opiniojn kun Markso, Engelso aŭ Prudono. Li ege amikiĝis kun ĉi tiu lasta. La hegelaj konoj de Prudono devenas de la tradukaĵoj, kiujn rekte faris Bakunin mem en lia domo. Bakunin, konante plurajn lingvojn, nokte tradukis alineojn de Hegel al la franca por ke Prudono konu en la origina lingvo la germanan filozofon. Malgraŭ la admiro sentita de li pri Markso, ilia rilato estis komdanitaj al la kontraŭstaro. Kaj tiel okazis laŭlonge de iliaj vivoj. Markso rekonis meritojn al Bakunin sed ne ĉesis kalumnii la ruson. Bakunin respondis defendante sin, kvankam rekonis la verkaron de Markso kaj tradukis ĝin al la rusa. Tamen aliaj gravuloj de la epoko, kiel George Sand, plenumis la defendon de Bakunin.

Aganta viro

Bakunin partoprenis en multnombraj projektoj. Li estis ĉefrolulo de revoluciaj procesoj, kiel tiuj de 1848, tiu de 1849 en Dresdeno (kune kun la muzikisto Rikardo Vagnero) aŭ tiu de septembro de 1870 en Liono. Ĉiu ĉi tiu agado okazigis al li persekuton, malliberejon kaj ekzilojn. Lia ekstradicio al carisma Rusujo kaŭzis lian enkarcerigon en unu el la plej teruraj malliberejoj, la fortikaĵo de Petro kaj Paŭlo en Sankt-Peterburgo, kaj lian forkondukon al Siberio, de kie li sukcesis forkuri. Dum siaj vojaĝoj li konis landojn, kiel Svedujon, Norvegujon, Japanujon, Panamon, Usonon, ktp.

La internaciismo, ILA

Sed unu el la pli gravaj kontribuaĵoj de Bakunin estas lia vidado pri la organizo de la internacia laborista movado, kiu karakterizos ties evoluon dum la sekvaj jardekoj. Kaj en Hispanujo tiu influo estas pli ol evidenta. Ĉi tio igas Bakuninon unu el la ŝlosilaj roluloj de la nuntempa historio. Tiu debato, kiun li subtenas ene de ILA kontraŭ la aŭtoritatemaj sintenoj, signis la historion de la laborista movado.

Kiam la 1an de julio 1876 forpasis Bakunin, li jam iĝis unu el la grandaj revoluciuloj de la nuntempa historio tiel, kiel la plej bona instiganto de la anarkiismo laŭ internacia nivelo. Kaj 200 jarojn post lia naskiĝo ankoraŭ estas tiel.

En ĉi tiu speciala numero pri la figuro de Bakunin ni volas elstari iujn fundamentajn trajtojn de lia figuro, enkadrigante la vivon de la gravulo en la historia kunteksto de la momento kaj en la influoj estigitaj de li.

Aŭtoroj kaj temoj

José Luis Gutierrez Molina, aŭtoro de multnombraj libroj kaj artikoloj pri la historio de la anarkiismo en Hispanujo kaj biografo de ĉefaj gravuloj en la historio de la anarkisindikatismo, kiel Valeriano Orobón Fernández, alproksimigas nin per sia artikolo al tio, kio signifis la debaton ene de ILA inter Markso kaj Bakunin. Io fundamenta por kompreni la evoluon de la laborismo dum la postaj jaroj.

Carlos Márquez alproksimigas nin al la influo de Bakunin sur la Internacio en Hispanujo el historia analizo pri la traktado de la okazaĵo, kaj ankaŭ el analizo de la kontribuoj de Bakunin uzitaj de la hispana laboristaro.

Unu el tiuj kontribuoj estas la kolektivismo. Kaj pri tio temas la artikolo de Aleix Romero. Revizio pri tiu kolektivisma influo sur la evoluo de la hispana liberecana movado, kiu estos unu el ties signoj de identeco.

Per la du lastaj artikoloj ni traktas du temojn, kiuj formas parton de la ideologia korpuso de Bakunin kaj de la anarkiismo ĝenerale. Unue, la pedagogio. Afero malpli traktita de la studaĵoj pri Bakunin, tamen Ana Sigüenza malkaŝas kaj elmetas al ni ĝian gravan valoron. Kaj oni devas ne forgesi, ke por la anarkiistoj la eduko estas la fundamenta bazo. Aliflanke, Julio Reyero alproksimigas nin al tri bazaj aferoj en la bakuninisma penso, analizitaj kaj kritikitaj de la rusa anarkiisto. La naciismo, kiu en tiu momento ĉefis ĉe la debatoj en Eŭropo; la ŝtato, kiel elemento de premado sur la individuo; kaj la religio, kiel altrudilo al la homamasoj. La bakuninisma respondo estis internaciismo, kontraŭŝtatismo kaj ateismo, bazoj de la internacia anarkiismo. Restis sentrakte multaj aferoj pri Bakunin. Ne eblas ĉirkaŭpreni ilin per malmultaj folioj de ĵurnalo. Eble oni devus realigi verkon pri tio, kio estis, signifis kaj nuntempe signifas la figuron de Mihail Aleksandroviĉ Bakunin.

Periódico:  Periódico CNT nº 413 - Julio 2014
Categorías: CNT-AIT

Anarquismo social, una corriente de futuro

Lun, 01/09/2014 - 11:00de la mañana

Aris Tsioumas es militante en las luchas sociales griegas, Aris nos traslada en el siguiente artículo de esta nueva entrega de la revista Estudios un plan de programa político y expresión organizativa del movimiento anarquista social. Dos compañeros debaten y actualizan ese discurso para nuestro contexto. Ilustración: Crisis Valero.

UNA PASIÓN CONSTRUCTIVA

Ignacio Cardiel | CNT Zaragoza

El anarquismo social, es un concepto útil para diferenciar entre las dos grandes tendencias dentro del anarquismo. Centra su praxis y teoría en la libertad individual relacionada con la igualdad y la ayuda mutua, dentro de la comunidad. La otra tendencia, el anarquismo individualista, el centro de la praxis y la teoría es la autonomía personal frente a la comunidad, aunque esta no sea contraria a la asociación con otras personas. Dentro de esta división teórica, no cabe hablar de un binarismo excluyente ya que existen multitud de matices, pero si puede establecerse una diferenciación práctico-política o política pre figurativa, en la cual los modos de organización y tácticas realizadas se supone que reflejan con exactitud el futuro la sociedad que se busca.

El artículo de, Aris Tsioumas, desarrolla un análisis partiendo de la situación política griega, y propone una teoría y una política o propuesta de acción entroncadas con el anarquismo social. Si bien la situación político-social griega no es la misma que en la que actualmente estamos aquí -dados los condicionantes políticos, económicos y sociales previos- sí que nos puede servir a los y las anarcosindicalistas para evaluar y prever las líneas de acción que nos han de servir para enfrentarnos a la situación en la que nos vamos a encontrar en un futuro próximo.

La élite capitalista está actualizando rápidamente su posición a fin de lanzar un ataque aún más agresivo y estructurado contra la clase obrera. En el Estado español aún encontramos resistencias desde el ámbito de la izquierda socialdemócrata y los sindicatos de concertación en un marco que aún reconoce determinados derechos sociales (sanidad, educación, servicios sociales, etc.). La situación social aún no está tan polarizada y deteriorada como en Grecia, pero todo apunta a que más temprano que tarde hemos de tomar ejemplo de las dinámicas sociales griegas y las propuestas de acción expresadas en el artículo como única alternativa para articular una respuesta social efectiva al reto planteado por el capitalismo. En esa alternativa, en nuestra mano está que el anarcosindicalismo sea el polo aglutinador de las distintas luchas sociales, articulando una respuesta que sea una alternativa real, práctica y efectiva.

En este contexto, el lema de que «lo que dijimos antiguamente sigue valiendo» ya no es una afirmación enteramente útil. Ya no estamos en el momento en el que la CNT, dentro de los distintos movimientos sociales, luchábamos una batalla por sobrevivir dentro de un marco social desmovilizado. El análisis postmodernista ha penetrado fuertemente en los movimientos sociales y la cuestión a la que nos enfrentamos es evaluar cuanto de lo que dijimos anteriormente sigue valiendo, qué dialéctica de continuidad-discontinuidad de nuestro arsenal teórico impulsa nuestras herramientas de pensamiento e inspira nuestra acción. Hemos de plantear y poner en práctica alternativas reales a la destrucción de los servicios públicos (dando alternativas o implicando a sus trabajadores y trabajadoras en la gestión directa de los mismos) y hemos de empezar a ser capaces realmente de gestionar los medios de producción, con ejemplos prácticos de gestión de empresas.

El artículo no da la centralidad del discurso y la acción al movimiento anarcosindicalista. Hemos de entender que en Grecia no hay una organización como la CNT, que sí que tenemos un planteamiento coherentemente enraizado y dirigido a la comprensión profunda de las necesidades sociales, y sí que planteamos un modo del que estas puedan realizarse basado en nuestra experiencia histórica. Pero el análisis sí que nos da unas cuantas claves de las carencias en nuestra acción de las cuales, si bien somos conscientes, no terminamos de ser capaces de neutralizar.

En este momento en nuestro análisis y práctica, en busca de nuevas adhesiones a nuestros planteamientos antiautoritarios, debemos de seguir desarrollando una crítica a la estructura política propuesta por el marxismo. Ha de ser hecha sin eludir los puntos en común de su teoría y, por tanto, ha de superar al leninismo y todo lo que significa. La democracia directa, la autogestión y la anti-jerarquía no son simples juegos dialécticos sino que son prácticas definitorias del anarcosindicalismo que hemos de poner en valor en los movimientos sociales. Hemos de poner en valor porque, si bien ya mismo se están poniendo en práctica en muchos ámbitos, no están fructificando en una determinación de que han de trasladarse a las empresas por medio del anarcosindicalismo.

Así mismo, el anarcosindicalismo, como expresión práctica del anarquismo social, hemos de desmarcarnos teóricamente de corrientes nihilistas, que si bien reconocemos como una tendencia que siempre ha existido, son ajenas a nuestra concepción del anarquismo. Concepción que es compañera de camino de otras tendencias, enlazadas por una pasión común por la libertad social e individual. Compartimos esa pasión y multitud de nexos teóricos, prácticos y personales, pero el anarcosindicalismo da un giro a la expresión clásica de «construir destruyendo», saliendo de esa dialéctica negativa con una posición afirmativa, que se puede expresar en la máxima de «destruir construyendo». A través de esta afirmación, de esta perspectiva sobre la sociedad, y dotándonos de una profunda cultura libertaria, construimos una dialéctica cotidiana de la vida, en la cual el sindicato es nuestra herramienta cotidiana de enfrentamiento al capitalismo y evitando que se produzcan formaciones antisociales o elitistas que dañarían la solvencia de nuestra propuesta.

CONSTRUYENDO LOS CIMIENTOS

Julio Franco | CNT Gráficas Madrid

«El anarquismo social, una corriente de futuro» de Aris Tsioumas resulta revelador en algo básico, y es que pese a estar escrito para el contexto griego toca puntos clave que son transversales para la reflexión y proceder de la apuesta libertaria que están a la orden del día en el contexto español y en el mundo.

El análisis político general de la situación social, con matices, tiene paralelismos importantes: ofensiva capitalista y reconfiguración social de las clases, ruptura de la paz social y aumento de la desigualdad e injusticia y cambio en el imaginario social, los discursos y aumento de la lucha de clases. A lo que habría que añadirle el quiebre de la legitimidad monárquica, el aumento del discurso populista, el fascismo sin careta y los nacionalismos.

Uno de estos puntos clave que tiene el texto, y que se ha evidenciado más si cabe desde el nacimiento y evolución del 15M, ha sido la falta de un programa a corto y medio plazo con el que poder desarrollar nuestra implicación en los procesos de lucha. Este programa, coincido con el autor, debemos trazarlo desde las necesidades sociales que tenemos los trabajadores (vivienda, educación, salud, trabajo, cultura…) porque es desde éstas donde podemos dar soluciones a la desigualdad social y construir las relaciones sociales que queremos para el futuro. Para ello, veo evidente que quienes estamos en mayor o menor medida implicados en estos procesos de lucha compartamos nuestra experiencia y posibles líneas de trabajo.

Este compartir de experiencia es algo que va relacionado con el hecho de construir una organización específica que dote a los anarquistas sociales de una herramienta que multiplica las fuerzas y las inteligencias. Abre espacios para el desarrollo de análisis sobre las situaciones sociales en distintos ámbitos y genera estrategias de cara a marcarse trabajos de propaganda y  prácticos constructivos potenciando la participación en distintos espacios sociales de lucha. También es importante que en estos espacios sociales de lucha las anarquistas sociales nos dotemos de herramientas para la discusión, el debate constructivo y el intercambio de experiencias con otros luchadores.

Hay que tener claro que tanto el sindicato, la organización específica, como un programa de nada sirven si nuestra militancia no se lleva a cabo en la vida social, con nuestros compañeros de trabajo y barrio (en el sindicato, asociaciones, centros culturales, cooperativas, huertos comunitarios, colectivos varios, familia, amigos…) ya que es ahí como podemos ser partícipes del desarrollo de la movilización social y la transformación de la sociedad con nuestro ejemplo.

De cómo nos relacionamos con nuestro entorno inmediato dará buena muestra de las posibilidades de proyectar nuestras propuestas de forma exitosa. Por eso mismo es importante fomentar una cultura obrera abierta a la discusión de la diversidad de opiniones, tendiendo a sumar y a la unidad práctica en las cuestiones comunes frente a las agresiones de las políticas capitalistas que son cada vez mayores. Todo esto favorece la creación de unas dinámicas políticas de experiencias colectivas que enriquece la madurez del pueblo que se organiza por sí mismo. Esta riqueza se palpa con más brazos, más enfoques, más actividad, más fuerza, más organización, más evaluación de fallos y aciertos, etc… que hace que los militantes ganen en capacidad y conocimientos, y además, en aquellas actividades en las que están implicados favorecen redes de simpatía que son muy necesarias para avanzar y construir.

Las implicaciones que tiene el deseo de un pueblo que es capaz de organizar la vida económica, política y cultural por sí mismo, sin necesidad de gobiernos y estados, son de gran calado, lo que nos debe obligar a tener una amplitud de miras y contextualizar nuestro momento histórico del siglo XXI, sobre todo cuando nos planteamos un proceso revolucionario como el descrito que requiere una movilización social muy amplia de la que nosotras seremos una parte de la misma (esperemos que la más determinante). Para ello necesitamos la transformación de los valores imperantes capitalistas por otros más avanzados (solidaridad, apoyo mutuo, equidad, libertad y dignidad) en todo aquello que se va construyendo y organizando. Este cambio de valores fomenta que las dinámicas dentro de las organizaciones sociales tiendan a la democracia directa, el compromiso y la autogestión. También genera de manera progresiva unas herramientas de capacitación e inteligencia colectiva entre los trabajadores para resolver sus problemas por sí mismos.

Para terminar, no hay que dejar pasar de largo, que el imaginario social y los estados psicológicos de euforia o apatía en el pueblo se ven influidos según los acontecimientos políticos colectivos e individuales, es por eso que de nosotros mismos depende capacitarnos para aprovechar o excitar en el conjunto social hechos de esperanza, de entusiasmo, de ilusión sobre un proyecto libertario que se vea como factible y que aporta mecanismos para hacer soñar en el presente con otro mundo nuevo y mejor.

Periódico:  Periódico CNT nº 413 - Julio 2014
Categorías: CNT-AIT