Centenario CNT: El Congreso de Córdoba de 1872

III Congreso de la Federación Regional Española. Córdoba. Diciembre 1872-enero 1873.

 

DICTAMEN: “Actitud de la Federación Regional española en vista de los congresos internacionales de La Haya y Saint Imier”.1

 

Antecedentes del Congreso de La Haya.

Dos congresos internacionales, los correspondientes a los años de 1870 y 1871 habían dejado de celebrarse. El Consejo General, para justificar el no haber convocado el 1º, alega la guerra franco-prusiana, lo cual no le disculpa a nuestro juicio.

Hemos llegado a conocimientos de que el Congreso de La Haya había sido preparado de antemano por el Consejo General. El dato más elocuente que hemos encontrado para venir a este convencimiento, es la circular del Consejo General, fecha 5 de marzo de 1872, titulada «las pretendidas escisiones de la Internacional». La composición misma del Congreso, cuya mayoría era representación de secciones irregularmente constituidas, las declaraciones del secretario general del-Consejo General de Londres, John Hales, hechas a nuestros delegados en La Haya y que están confirmadas por la carta que el Consejo Federal inglés dirigió, con fecha 21 de octubre de 1872, al Consejo Federal belga y por la que el mismo ha dirigido recientemente al Consejo Federal español; así como por la carta que Mr. Engels dirigió a nombre del ex-Consejo General de Londres al Consejo Federal español, con fecha 24 de julio del corriente año, y en general, por todas las reclamaciones que contra la conducta del ex-Consejo General de Londres, han surgido del seno de la Internacional.

En cuanto a la constitución y procedimientos del Congreso, hemos visto que no se le puede conceptuar como representación de la Internacional, por cuanto no ha sido posible confirmar la existencia de secciones que allí se han dicho representadas. Por la manera de proceder de la mayoría de este Congreso, rechazando toda intervención en el examen de las actas de los delegados, por el hecho confirmado de no haber leído y aprobado las actas de sus sesiones; por la protesta de la Federación de Ruan dirigida al Consejo Federal belga, y por el manifiesto publicado en Londres por Arnaud, f. Cournet, Margueritte, Constant Martín, G. Ranvier y E. Vaillant, titulado «Internacional y Revolución», a propósito del Congreso de La Haya, por refugiados de la Comune, ex-miembros del Consejo General de la Internacional, en el cual miembros de la mayoría de La Haya confiesan en su párrafo 4 página 8, que el mencionado Congreso ha sido una comedia, con estas sencillas frases: «sus amigos (los de la Internacional) que no han conocido el secreto de la comedia lo han llorado (al Congreso de La Haya)».

Acerca de sus resoluciones, opinamos que las que el Congreso estima de mayor importancia, porque sobre ellas ha fijado especialmente su atención, son contrarias a las bases y al fin de la Internacional: el aumento de poderes poniendo en manos del Consejo General la suerte no sólo de las federaciones regionales, sino de toda la Asociación, las encontramos no sólo contrarias al principio de libertad y de federación proclamados por la Internacional, sino también a la experiencia que nos ha enseñado cuán peligrosos eran los poderes que el Congreso de Basilea puso en manos del Consejo General, por lo que, lejos de aumentarse dichos poderes debían anularse.

La resolución que obliga a los internacionales a constituirse en partido político, y que declara que el primer deber del proletariado es la conquista del poder político; la comisión la juzga contraria a la ancha base de la Asociación Internacional de Trabajadores, que tiene por objeto recoger en su seno de redención a todos los que sufren las injusticias de la sociedad presente, porque lejos de tender a unir los esfuerzos de todos los que están interesados en emanciparse, tiende a alejar y repudiar a todos los que no estuviesen conformes con el programa político que un Consejo General o un Congreso tuviesen a bien elaborar. La comisión cree también, que el afirmar que «el primer deber del proletariado es la conquista del poder político», es declarar que el malestar social o sea, las injusticias sociales, proceden de la maldad de los gobiernos; y es negar u ocultar que tengan su origen en las instituciones de la sociedad presente, de las cuales son emanaciones naturales los poderes políticos. Consignar ese primer deber a la clase obrera es negar todos los considerandos de los estatutos generales de la Internacional, y es distraer a la clase obrera del camino que para lograr su emancipación debe seguir, y que es tender a destruir todos los poderes y no a conquistarlos, pues si a conquistárselo para sí fuera, no haría más que lo que hasta aquí han hecho todas las clases, y desconocería por completo su gran misión de realizar la justicia, al mismo tiempo que para ella, para toda la humanidad.

La clase obrera si tal hiciera, pretendería y obtendría el destruir los privilegios existentes para constituirse ella en privilegiada, pero no destruiría todos los privilegios, y faltaría por lo tanto al lema que tienen escrito en su bandera, que dice: «No queremos privilegios, ni para nosotros mismos».

Considerando pues, que el Congreso de La Haya tiene un vicio de origen;

Considerando que es vicioso en su constitución y en sus procedimientos;

Considerando que los acuerdos del Congreso de La Haya son nocivos y contrarios a la marcha que debe seguir el proletariado;

La Comisión propone al Congreso, rechace al Congreso de La Haya no reconociendo sus autoritarios acuerdos.

 

Acerca del Congreso de Saint Imier, la comisión cree que su convocatoria y su reunión está perfectamente justificada por la resolución de la Conferencia de la Federación Regional italiana, reunida en Rímini el 4 de agosto del corriente año, tanto más cuanto lo ocurrido en el Congreso de La Haya prueba la sabia previsión de nuestros hermanos de Italia.

Encuentra que los delegados al Congreso de Saint Imier fueron enviados por distintas regiones, no tomaron sus acuerdos para imponerlos a nadie sino para salvar a la Internacional del peligro a que la mayoría del Congreso de La Haya la había puesto, dejando a las regiones los aprobasen o desaprobasen.

La comisión considera útil y conveniente la iniciativa que ha partido de este Congreso, y encuentra sus resoluciones perfectamente conformes con las bases y el fin de la Asociación Internacional de los Trabajadores.

Por esto considerando:

Que el pacto de amistad, solidaridad y defensa mutua aprobado por el Congreso de Sanit Imier, viene a ser la salvación de la unidad de la Internacional, amenazada por las resoluciones del Congreso de La Haya; que por este medio no se rompe la solidaridad, primera condición que dentro de nuestra Asociación debe existir, y que se encuentra a salvo de los ataques que un Consejo General revestido de poderes pudiera inferirla.

La Comisión propone al Congreso se declare conforme con el Congreso de Saint Imier y por lo tanto se adhiera al PACTO DE AMISTAD, SOLIDARIDAD Y DEFENSA MUTUA, votado en el expresado Congreso.

En vista de los congresos de La Haya y Saint Imier, la Comisión,

Considerando:

Que por la mala fe de algunos pudiera interpretarse que pretendemos sacrificar la unidad espontánea y natural de la Internacional;

Considerando que la celebración, antes de tres meses, de un Congreso anti-autoritario originaría gastos que nos impedirían estar en él representados tal como desearíamos;

Considerando que las declaraciones recientes de la mayoría de las regiones, hacen concebir fundadas esperanzas de que el Congreso Universal, que según los estatutos debe celebrarse en septiembre de 1873, volverá a encausar la majestuosa marcha de la Internacional, perturbada en el Congreso de La Haya por los amaños de algunos pretenciosos o ambiciosos;

Considerando que hasta donde nos sea posible, esto es, hasta donde no sacrifiquemos los intereses de la Revolución Social a que aspiramos, debemos ser tolerantes con aquellos que sin mirar que dañan a la emancipación social de los proletarios, nos provocan a la guerra;

La Comisión propone al Congreso declare:

1.- La Federación Regional española practicará la solidaridad en el interior y en el exterior, con todas las federaciones, cualquiera que sean las opiniones que a ellas las unan o las separen, acepten o no al Consejo General de Nueva York, sigan reconocidas por éste o sean suspendidas por el mismo, pues para nosotros, la Internacional existe con él y sin él.

2.- Proponer a las demás regiones que el Congreso anti-autoritario se celebre a continuación del Congreso General, dado caso que en este mismo no se haya vuelto por la dignidad e integridad de la Internacional, contradiciendo los acuerdos del Congreso de La Haya.

3.- Participará a todas las federaciones regionales estas resoluciones, a fin de que estén apercibidas para ir al Congreso Universal, dispuestas a sostener la integridad de los principios de libertad y federación, dado caso que antes no se haga necesaria la celebración del Congreso anti-autoritario.

 

Congreso de Córdoba, 28 de diciembre de 1872. J. Viñas, M. Soto Díaz, J. Guilini, Rafael Aguilar, F. Martin, P. Montoro, J. García, J. Balasch, P. Castro, F. Torres.

 

 

1 Texto recogido de: Abel Paz: “Los internacionales en la Región Española. 1868-1872”. Barcelona: edición del autor, 1992, págs. 312-315.