Por un feminismo asambleario

C.G.A. (Rocky) | Bilbao | Foto: Manifestación del 8M en Bilbao / CNT Bilbao | Extraído del cnt nº 420

Todas las corrientes del feminismo moderno hablan de la importancia de la creación de una red amplia de mujeres. Es importante ver cómo el feminismo aglutina a mujeres de diferentes sensibilidades e ideologías. Casi todas compartimos la necesidad de militar en él aunque tengamos planteamientos políticos diferentes, o pertenezcamos a diversas organizaciones sociales.

Luchamos desde el movimiento feminista en tanto somos mujeres. El feminismo, como movimiento cada vez más fuerte, va sumando grupos y colectivos de mujeres con un denominador común: la lucha contra el heteropatriarcado. La pluralidad en sí enriquece, pero obliga tanto a esforzarse en formular propuestas para llegar a acuerdos, como a ser muy cuidadosas si se quiere tomar decisiones desde la base y la asamblea.

La lucha feminista debe de ser diaria, es cierto, pero también es importante, como está ocurriendo en los últimos 8M, que el feminismo salga a la calle, cobre fuerza y plante cara al sistema de dominación. Eso no ha ocurrido por casualidad, sino que es el resultado de un trabajo previo muy intenso de preparación y debate.

Los trabajos han estado divididos al igual que la esfera pública y privada, en productivos y reproductivos. Solo se considera productivo el asalariado, pero el realizado gratuitamente por las mujeres es invisibilizado y desvalorizado.

El eje de Cuidados en el 8M

El 8M se viene vertebrando en cuatro ejes reivindicativos: estudiantil, laboral, consumo y cuidados (este año en algunos lugares se ha sumado el de las pensionistas). El trabajo de cuidados es el más invisibilizado y uno de los más importantes. De ahí la necesidad de colocarlo en el centro. Hay reivindicaciones que siempre han estado presentes (violencia de género, desigualdad laboral…), pero los cuidados que realizan a diario las mujeres no se habían formulado tan abierta y claramente; precisamente por estar tan invisibilizados. Este 8M el eje central de las reivindicaciones ha sido el de cuidados. Como recoge el dossier de este año en Euskal Herria, «se va tomando conciencia de que sin los cuidados que realizan las mujeres el mundo no se sostendría. Y no analizado solo desde un planteamiento personal (de todo lo que entregan las mujeres, de todo a lo que renuncian a cambio de nada o en unas condiciones salariales precarias y abusivas) sino desde un planteamiento político. El sistema se sustenta en esos cuidados. Los trabajos han estado divididos al igual que la esfera pública y privada, en productivos y reproductivos. Solo se considera productivo el asalariado, pero el realizado gratuitamente por las mujeres es invisibilizado y desvalorizado. Los trabajos de cuidados son productivos y políticos pues son imprescindibles para sostener la vida y para la producción del capital. Gracias a la explotación de las mujeres estos trabajos salen gratis al sistema. Si el sistema pagara a las mujeres por esos trabajos, se derrumbaría. Además están los trabajos feminizados con menos derechos y sueldos más bajos (empleadas de hogar) o cuidado de personas, realizados en la mayoría de los casos por mujeres migrantes. Para el heteropatriarcado cuidar es una obligación de las mujeres».

El feminismo, como movimiento cada vez más fuerte, va sumando grupos y colectivos de mujeres con un denominador común: la lucha contra el heteropatriarcado.

Movimiento Anarcofeminista

Por todo esto como mujer formo parte del movimiento feminista (MF). Hay muchas cosas que me unen a todas las mujeres, sin embargo como anarcofeminista quiero hacer una reflexión para analizar algunos aspectos que me separan.

He comprobado cómo el MF no escapa en la práctica a un funcionamiento que reproduce las estructuras de poder; y cómo a pesar de la ilusión de un movimiento asambleario (que en general sí lo es) algunos grupos se arrogan el derecho a elaborar o dirigir en nombre de todas. El año pasado, desde el anarcosindicalismo tuvimos que batallar contra los llamados «sindicatos mayoritarios» que intentaron apoderarse y capitalizar las reivindicaciones del movimiento feminista, pero tratando de amordazarlo y convirtiendo la convocatoria de huelga general en unos vergonzosos paros de dos horas en algunos casos y de cuatro horas en el caso de la «mayoría sindical vasca» (ELA y LAB). Sus mujeres sindicalistas nos ocultaban información como estrategia para apartar a la CNT de sus reuniones.

Este año, el documento base de debate nos llegó ya elaborado por algunas mujeres. Teóricamente todas podíamos haber participado, pero la realidad es que nadie nos invitó. Un documento que debía ser la base para un debate que recogiera las aportaciones de todas, pero que en la realidad fue asumido sin más, aunque muchas mujeres después plantearon que había puntos con los que no estaban de acuerdo.

El movimiento feminista es muy amplio, pero eso no significa declinar el derecho de opinar y debatir desde las asambleas en favor de unas pocas, creando así estructuras de poder.

El MF es muy amplio, pero eso no significa declinar el derecho a opinar y debatir desde las asambleas en favor de unas pocas, creando así estructuras de poder. También y con estupor he visto cómo al día siguiente al 8M, en la prensa aparecía un comunicado en el que el MF valoraba positivamente el éxito de la huelga. Los ejes de trabajo aún no se habían reunido para hacer un balance y sacar conclusiones, que después se llevarían a la asamblea general. Pero el «MF» ya había hablado.

¿Quiénes son las mujeres o grupos de mujeres que se creen con derecho a opinar en nombre de todas? ¿Quién les ha dado el derecho de autodenominarse MF? ¿De verdad se creen que ellas solas son el MF?

Cuando las anarcofeministas hicimos una crítica muy severa, muchas mujeres estuvieron de acuerdo con nosotras, pero jamás plantearon su desacuerdo. Ni siquiera se lo habían cuestionado, y asumieron sin problema este tipo de funcionamiento.

Mujeres Libres

Sabemos que desde espacios de mujeres es desde donde se pueden plantear reivindicaciones y crear herramientas para abrir brechas y caminar hacia la destrucción del heteropatriarcado, y sacudirnos el yugo de la desigualdad, el mal trato, la misoginia… Ésto ya lo formuló con gran lucidez la organización histórica de Mujeres Libres en 1936, al plantear que la revolución social no garantizaba la emancipación de las mujeres. Dijeron que no se podía hablar de justicia social mientras las mujeres seguían ligadas al trabajo reproductivo, muchas veces con una maternidad no deseada, y trabajando en la casa sin ninguna posibilidad de instruirse. Pero también dijeron que la revolución social no podría darse sin la inclusión de la mitad de la humanidad, las mujeres. La revolución social y la emancipación de las mujeres eran indisolubles. Por eso hablaron siempre de militar en grupos específicos de mujeres al margen de su militancia sindical. Fueron en este sentido y en muchos otros precursoras de los planteamientos del feminismo moderno.

La compañera Rocky leyendo el manifiesto del 8M en la pasada huelga general / CNT BILBAO

Feminismo con ideología

Pero seamos críticas. Si en el feminismo se reproducen y crean  muchas veces estructuras de poder en donde algunas organizan o deciden, o hablan sin permiso en nombre de todas, estaremos cayendo en las mismas trampas y errores. Si hay algo que nos pueda liberar es la práctica anarquista, que utiliza la acción directa, mediante la cual las personas deciden y se organizan en base a sus necesidades comunes junto a quienes tienen los mismos problemas.

Los movimientos y protestas surgidos en  la calle (15M, Jubiladxs) acaban desmantelados cuando intentan domesticarlos, metiéndolos en las urnas o edulcorando  sus reivindicaciones.

El MF es grande. Es el espacio de lucha de las  mujeres, pero difícilmente será liberador si reproduce los errores del sistema contra los que precisamente está luchando. Por eso el feminismo debe de ser anarquista o no será feminismo.Por tanto y tras la experiencia de este 8M, no quiero terminar este artículo sin manifestar mi orgullo de pertenecer a la CNT que (aún reconociendo que nos quedan muchos debates pendientes) fue capaz de convocar una huelga general, y también el orgullo de pertenecer a Mujeres Libres que desde el anarcofeminismo lucha por tener un Movimiento Feminista libre de estructuras de poder. Luchemos por un feminismo asambleario.

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