Reivindicaciones ante el impacto del COVID-10 en el campo


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Tras el estallido de la crisis del COVID 19 se han puesto en evidencia las condiciones del agro en Andalucía y todo el estado español. Desde los invernaderos de Almería, pasando por las labores del olivar en muchas explotaciones de campiña y sierra, hasta los campos de fresas y frutos rojos de Huelva están viviendo unas situaciones de precariedad, falta de higiene y precauciones mínimas ante el coronavirus que son alarmantes. A las ya de por si precarias situaciones habidas anteriormente en el campo como en el descuido de las prevenciones de riesgo, incumplimientos en diferentes materias de los Convenios provinciales del campo, ritmos de destajo, ausencia de contratos en muchos casos, discriminaciones sexistas y racistas, exposición a pesticidas y fitosanitarios, hay que sumarle la situación de alto riesgo con la cuarentena actual.

Se están viendo imágenes de decenas de trabajadoras/es en la campaña de la fresa y frutos rojos de Huelva o en los invernaderos de Almería agolpad@s frente a los almacenes o en los tajos, sin guantes y sin mascarillas en muchas ocasiones, sin unas distancias mínimas entre l@s trabajadoras/es para evitar contagios, sin respetar a trabajadoras/es enfermas y sin unas prevenciones mínimas ante la dramática situación para muchas personas que trabajan en el campo.

Sumado a esto tenemos muchas personas, sobre todo migrantes, sin dar de alta, y por lo tanto con situaciones de total vulnerabilidad en derechos y socialmente. Y para colmo, muchas de estas personas trabajadoras migrantes están hacinados en infraviviendas y chabolas de madera o plástico, en asentamientos incomunicados, sin las condiciones mínimas de higiene y sin agua potable, trasladándose varias personas a los tajos en un mismo vehículo.

Ante este panorama desde CNT exijimos que se cumplan unas condicones de máxima seguridad en los tajos e industrias envasadoras y transformadoras del campo, distribuyendo los EPIS necesarios entre l@s trabajadoras/es (tanto guantes, mascarillas y todos los elementos que sean necesarios para el trabajo), guardando las distancias aconsejadas de seguridad, evitando concentraciones masivas de trabajadoras/es en un mismo tajo o almacén y parando la actividad cuando así lo requiera la situación de peligrosidad en el trabajo.

Así mismo, exijimos que las personas jornaleras estén en viviendas habitables y que se cumplan los requisitos básicos para la convivencia de esas viviendas, con espacio suficiente de habitabilidad y evitando confinamientos, con acceso al agua potable, aseos y comunicación con tiendas de alimentación y supermercados. Y en caso de distancias considerables con las poblaciones cercanas, que haya dispositivos humanos para suministros de alimentos, productos de limpieza y otros productos necesarios para estas personas que eviten dichos desplazamientos considerados peligrosos.

Creemos más necesario que nunca que haya inspecciones de trabajo en los tajos, asentamientos e industrias asociadas al campo para evaluar los incumplientos de estas medidas y tomar las decisiones necesarias con el fin de evitar la propagación de los contagios y la infección de muchas personas jornaleras.

Para cuando sea peligroso o haya un riesgo considerable por el que se tenga que parar la actividad, que se ponga en funcionamiento una renta básica de cuarentena que cubra a todas las personas jornaleras, ya sean nativas o extranjeras, con o sin papeles. Atendiendo a casos de especial vulnerabilidad de las personas migrantes, por falta de contratos, por desconocimiento del idioma o por cuestión de sexo y raza, que puedan conllevar situaciones de desigualdad, abusos y discriminación.

Ante situaciones de estas características desde CNT, como organización de clase, internacionalista, feminista y por todo ello solidaria, planteamos que haya medidas contundentes de prevención de riesgos y seguridad sanitaria en los tajos, denunciamos las infraviviendas y exijimos viviendas dignas para todas las personas jornaleras, reparto de la riqueza y los recursos con medidas como la renta básica de cuarentena, solidaridad y apoyo mutuo con l@s más desprotegid@s del sector agrario y en especial atención a las personas migrantes, adoptando las medidas oportunas para cubrir sus necesidades de alimentación, higiene y sanitarias.